
Francisco hace bromas con la Santísima Trinidad. No tomarás el nombre de Yahveh tu Dios en vano (Éx 20:7) Dijo Francisco
en su homilía matutina de casa Santa Marta 2014-10-09 Radio Vaticana «Dios no existe: ¡no se escandalicen! ¡Dios así no existe! Existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo:
son personas, no son una idea en el aire… ¡Este Dios spray non existe! ¡Existen las personas! »http://www.news.va/es/news/en-la-oracion-el-espiritu-santo-es-el-don-mas-granSe le ha vuelto costumbre a Francisco negar la existencia de Dios «no existe un Dios
católico» le dijo Francisco hace un año a su amigo marxista Eugenio Scalfari con difusión mundial. I. El Nombre del Señor es santo2142
El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. Pertenece, como el
primer mandamiento, a la virtud de la religión y regula más particularmente el uso de nuestra palabra en las cosas santas. 2148 La blasfemia se opone directamente al segundo
mandamiento. Consiste en proferir contra Dios —interior o exteriormente— palabras de odio, de reproche, de desafío;
en injuriar a Dios, faltarle al respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios. Santiago reprueba a “los que
blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos” ( St
2, 7). .... La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave (cf CIC
can. 1396).
2161 El segundo
mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. El nombre del
Señor es santo. ....sea vuestro lenguaje: “sí, sí”;
“no, no”: que lo que pasa de aquí viene del Maligno» (Mt 5, 33-34.37;
cf St 5, 12)
.... Apocalipsis 13:11 Vi luego
otra bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos de cordero, pero hablaba como un dragón.
Revelaciones a Santa Brígida: Mis enemigos son como la más salvaje de las bestias, que nunca
pueden estar satisfechos ni permanecer en calma. Su corazón está tan vacío de mi amor que el pensamiento de mi pasión nunca
lo penetra. Ni siquiera una sola vez, desde lo más íntimo de su corazón, ha escapado una palabra como ésta: “Señor,
tú nos has redimido, ¡alabado seas por tu amarga pasión!” ¿Cómo puede vivir mi Espíritu en personas que no sienten el
divino amor por mí, personas que están deseando traicionar a otros por conseguir su propio beneficio?
Su corazón
está lleno de viles gusanos, es decir, lleno de pasiones mundanas. El demonio ha dejado sus excrementos en sus bocas y, por
eso, no tienen gusto por mis palabras. Por ello, con mi serrucho, los cortaré para apartarlos de mis amigos. No hay forma
peor de morir que bajo la sierra. Igualmente, no habrá castigo que ellos no compartan: serán serrados en dos por el demonio
y apartados de mí. Los encuentro tan odiosos que todos los que se adhieran a ellos se separarán de mí.
Por esta razón,
estoy enviando a mis amigos para que ellos separen a los demonios de mis miembros, ya que los demonios son mis verdaderos
enemigos. Los envío como nobles soldados a la batalla. Todo el que mortifique su carne y se abstenga de lo ilícito es mi verdadero
soldado. Como lanza llevarán las palabras de mi boca y en sus manos esgrimirán la espada de la fe; en sus pechos estará la
coraza del amor, por lo que, pase lo que pase, no dejarán de amarme. Deben tener el escudo de la paciencia en su costado,
de forma que soporten todo con paciencia. Los he atesorado como oro en un estuche: ahora deben salir y andar por mis caminos.
Según los designios de la justicia, Yo no podría entrar en la gloria de mi majestad sin soportar tribulación en mi
naturaleza humana. Por tanto ¿cómo entrarán ellos? Si su Señor sufrió, no es de extrañar que ellos también tengan que sufrir.
Si su señor soportó latigazos, no será para ellos gran cosa el soportar palabras. No han de temer porque nunca les abandonaré.
Igual que es imposible para el demonio entrar en el corazón de Dios y dividirlo, igual de imposible le será separarlos de
mí. Y como, ante mi vista, son como oro purísimo, pues han sido testados con un poco de fuego, no les abandonaré: es para
su mayor recompensa.
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San Miguel Arcángel,defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra las perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la
milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por
el mundo para la perdición de las almas. Amén
Esta página es para propósitos educativos solamente. El autor de
la página se esfuerza siempre de estar en plena comunión con las enseñanzas morales de Iglesia Católica
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