
“El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales
de
los Ultimos Tiempos”.
Sor Lucia, vidente de Fátima .
Sor
Lucía decía que “El demonio le tiene declarada la guerra al
rezo del Santo Rosario
y lo peor es que ha conseguido desorientar y engañar almas llenas de
responsabilidad por el lugar
que ocupan... Son ciegos
que guían a otros ciegos..., y quieren apoyarse en el Concilio y no ven
que el Sagrado Concilio ordenó
que se conserven todas
las devociones que, a través de los años, se han practicado en honor de
la Inmaculada Virgen Madre
de Dios, y urge la
oración del Santo Rosario...”
El
Rosario es «arma poderosísima para ahuyentar a los demonios, para
conservar
íntegra la vida, para
adquirir más fácilmente la virtud, en una palabra, para la consecución
de la verdadera paz entre los
hombres. [...]El Santo
Rosario no solamente sirve mucho para vencer a los enemigos de Dios y de
la Religión, sino también
es un estímulo y un
acicate para la práctica de las virtudes evangélicas que insinúa y
cultiva en nuestras almas...
El
Rosario en familia :[...]Los jóvenes saquen ( del Rosario ) nuevas
energías con que domar
los rebeldes estímulos del mal y conservar intacto y sin mancilla el
candor del alma; que en (el) encuentren
los ancianos en sus
tristes ansias reposo, alivio y paz. Para los que se dedican a la Acción
Católica sea acicate que los
impulse a una más
fervorosa y diligente obra de apostolado; y a todos los que de alguna
manera sufren, particularmente a los
moribundos, dé aliento y
aumente la esperanza de la felicidad eterna». Cita de la Encíclica de
Pío XI Ingravescentibus
malis Sobre el Santo
Rosario de la Santísima Virgen.
El Santo Rosario, el arma contra las herejías y el demonio.
¿Qué es el Rosario?
«Hasta
ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la
que dio el Sumo
Pontífice San Pío V en su "Bula" de 1569: "El Rosario o salterio de la
Sma. Virgen, es un modo piadosísimo
de oración, al alcance
de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a
María; interponiendo un Padrenuestro
entre cada diez
Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de
Nuestro Señor". El Rosario constaba de 15
Padrenuestros y 150
Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos. Ahora son 20 Padrenuestros y
200 Avemarías, al incluir los misterios
de la luz.
La
palabra Rosario significa "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado
a varias personas que
cada vez que dicen el Ave María le estan dando a Ella una hermosa rosa y
que cada Rosario completo le
hace una corona de
rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de
todas las devociones, y por ello
la mas importante de
todas.
El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración
verbal.
En
el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación
sobre los principales
misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su
Santísima Madre. Estos veinte misterios
se han dividido en
cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.
La
oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo)
o cinco decenas del Ave
María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos
sobre los misterios del Rosario».
¡Cuántos
por el Rosario han salido del pecado! ¡Cuántos han llegado a
la santidad! ¡Cuantos
han conseguido con una muerte dichosa, la salvación eterna! San Alfonso
María Ligorio.
Con el Rosario, los
enfermos recobrarán la salud o no morirán sin los
sacramentos. San Francisco Javier
"Si
nos dieran un programa más difícil de salvación, muchas almas que
se condenarán tendrían
el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa. Pero ahora el
programa es brevísimo y fácil:
rezar el Santo Rosario.
Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la
frecuencia de los Sacramentos,
procuraremos cumplir
perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de
cada uno de nosotros". Sor Lucía
de Fátima.
“El
Rosario de la Virgen María es una oración destinada a
producir frutos de santidad”. Cita De la Carta Apostólica de
su Santidad Juan Pablo II, dirigida a todos los
fieles.
La escritura nos advierte:
“Pedís y no recibís, porque pedís con
malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.” (Santiago 4:3). Cuando
rezamos el rosario debemos de pedir
principlamente por
nuestra santificación; la gracia de practicar las virtudes cristianas y
el valor necesario para vivir de
manera coherente con los
principios de la fe cristiana y la gracia de fortalecer nuestra
voluntad para poder renunciar al
pecado que nos esclaviza
, debemos de pedir por la paz del nuestros hogares y la paz de todas
las familias en el mundo entero;
así como también debemos
de pedir por la conversión de los pecadores. Rezar el Rosario como
sufragio por las almas de los
fieles difuntos.
Es importante que
aprendamos a pedir los frutos de gracia para nuestras
vidas en cada misterio que contemplamos:
MISTERIOS GOZOSOS Primer misterio: La anunciación. Se
pide como fruto de este misterio: La humildad
o fidelidad a la gracia. Segundo misterio: La visitación. Fruto del
misterio: El amor al prójimo. Tercer misterio:
El nacimiento de Jesús. Fruto del misterio: El espíritu de desprendimiento. Cuarto
misterio: La presentación de Jesús
en el Templo. Fruto del misterio: La obediencia. La pureza. Quinto misterio:
El encuentro de Jesús en el templo. Fruto
del misterio: El gozo en hallar a Jesús y seguirlo.
Buscar siempre la voluntad de Dios
MISTERIOS DOLOROSOS Primer
misterio: La agonía de Jesús. Se
pide
como fruto de este
misterio: Verdadero arrepentimiento de los pecados/Contrición. Se pide como fruto de este misterio:
La flagelación de Jesús. Se pide como fruto de este misterio: La mortificación
de los sentidos. Pureza Tercer misterio:
La coronación de espinas. Se pide como fruto de este misterio: Valor, Coraje
Moral. Cristo, Rey de mi corazón. Mortificaión
del orgullo. Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas. Se pide como
fruto de este misterio: La paciencia en las
pruebas. Quinto misterio: La crucifixión. Se pide como fruto de este
misterio: Renuncia al pecado. Perseverancia
en el bien y deseo de salvación de las almas.
MISTERIOS GLORIOSOS Primer
misterio: La resurrección de nuestro Señor. Fruto
Espiritual: Gratitud por el don de la fe. Segundo misterio: La ascensión
de nuestro Señor. Fruto del misterio: Esperanza
y deseo de Vida Eterna. Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo sobre
los Apóstoles. Fruto del misterio: El amor
de Dios. Docilidad al Espíritu Santo.Deseo de vivir en Gracia. Celo apostólico. Cuarto
misterio: La asunción de María al
cielo. Fruto del misterio: La verdadera Devoción a María. La perseverancia
final. Quinto misterio: La coronación
de María. Fruto del misterio: La confianza en la intercesión de María.
MISTERIOS LUMINOSOS Primer
misterio: Bautizo de Jesús en el Jordán
por Juan el Bautista. Fruto del Misterio: Arrepentimiento y conversión
. Purificación Segundo Misterio: Las Bodas de
Caná El fruto del Misterio: A Jesús por María, honrar el sacramento del
Matrimonio. Tercer Misterio: El anuncio del
Reino de Dios invitando a la conversión. El fruto del Misterio: Arrepentimiento
y Confianza en Dios. Cuarto Misterio:
La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor. El Fruto del Misterio: El
deseo de santidad. Quinto Misterio: La Institución
de la Eucaristía El Fruto del Misterio: Amor a la Eucarística.
“Además
de una oración por la paz, el Rosario es también, desde siempre,
una oración de la
familia y por las familias. Se ha de volver a rezar en familia y a rogar
por las familias”. De la
Carta Apostólica de su
Santidad Juan Pablo II
Recuerden
que se puede ganar indulgencia Plenaria mediante del rezo del Santo
Rosario en Familia o
si se reza en un
oratorio público y también si se reza el Santo Rosario frente al
Santisimo: habiéndose confesado
y comulgado en esa
semana; haciendo un acto de aborrecimiento al pecado mortal y venial
y rezando un Padre Nuestro,
una Ave María y un
Gloria por las intenciones que el Papa propone para lograr el propósito
de la
santidad.
Como rezar
el Santo Rosario?
San Luis María Grignion
de Montfort
41a Rosa: Pureza
del alma
[116]
El fervor de nuestra plegaria y no precisamente su longitud agrada
a Dios y le gana el
corazón. Una sola Avemaría bien dicha es más meritoria que ciento
cincuenta mal dichas. Casi todos los
católicos rezan el
Rosario o al menos una tercera parte del mismo o algunas decenas de
Avemarías. ¿Por qué, entonces, hay
tan pocas personas que
se corrigen de sus pecados y adelantan de veras en la virtud? ¡Porque no
rezan como se debe! [117]
Veamos, pues, cómo se
debe rezar el Rosario para agradar a Dios y hacernos santos. 1o
Quien reza el Rosario debe
hallarse en estado de
gracia o estar al menos resuelto a salir del pecado. Efectivamente, la
teología nos enseña que las buenas
obras y plegarias
realizadas en pecado mortal, son obras muertas que no logran agradar a
Dios ni merecer la vida eterna. En
este sentido dice la
Escritura: «No, corresponde a los pecadores alabar»[118]. Ni la
alabanza, ni la salutación
angélica, ni la misma
oración de Jesucristo pueden agradar a Dios cuando salen de la boca de
un pecador impenitente: «Este
pueblo me honra con sus
labios, pero su corazón está lejos de mí»[119]. Esas personas
que ingresan en mis Cofradías
–dice Jesucristo–, que
recitan todos los días el Rosario o parte de él, pero sin contrición
alguna de sus pecados,
me honran con los
labios, aunque su corazón está lejos de mí. 2o He dicho: «O estar, al menos, resuelto a salir
del pecado»: 1)
porque, si fuera necesario estar en gracia de Dios para orar en forma
que le agrade, la consecuencia
sería que quienes están
en pecado mortal no deberían orar, no obstante tener más necesidad de
ello que los justos y, por el
Rosario o parte del
mismo, porque le sería inútil. Lo cual es un error condenado por la
Iglesia; 2) porque, si
te inscribes en alguna
Cofradía de la Santísima Virgen, rezas el Rosario o parte de él u otra
oración, con voluntad de permanecer
en el pecado o sin
intención de salir de él, pasarías a ser el número de los falsos devotos
de la Santísima Virgen[120], y
de los devotos
presuntuosos e impenitentes que bajo el manto de María, el escapulario
sobre el pecho y el Rosario en la mano,
van gritando: «Santa y
bondadosa Virgen, yo te saludo, ¡oh María!» Y entre tanto, crucifican y
desgarran cruelmente a Jesucristo
con sus pecados y, desde
las más santas Cofradías de Nuestra Señora, caen lastimosamente en las
llamas de infierno[121]. [118]
Aconsejamos el Rosario a
todo el mundo: a los justos, para que perseveren y crezcan en gracia de
Dios; a los pecadores, para
que salgan de sus
pecados. Pero no agrada ni puede agradar a Dios el que
exhortemos a un pecador a hacer del
manto protector de la
Santísima Virgen, un manto de condenación para ocultar sus crímenes y
cambiar el Rosario, que es remedio
de todos los males, en
veneno mortal y funesto. ¡La corrupción de lo mejor es la peor! El
sabio Cardenal Hugo
afirma: «Es necesario
ser Ángeles de pureza para acercarse a la Santísima Virgen y rezar la
salutación angélica». La
Virgen María mostró un
día hermosos frutos en una bandeja llena de inmundicias, a un impúdico
que recitaba constantemente
el Rosario todos los
días. El se quedó horrorizado. La Virgen le explicó: «¡Tú me sirves así!
¡Me presentas bellísimas rosas
en un vaso sucio y
contaminado! ¡Juzga tú mismo, si me agradarán!»
Recordemos que para
ser verdadero devoto de la Virgen María debemos procurar:
1) Evitar el pecado
e imitar sus virtudes.
Lo que más aborrece
la virgen María es el pecado....
Debemos procurar imitar
a la virgen María especialmente en la humildad,
castidad y caridad.
2) Comulgar a menudo.
Causa gran satisfacción
a la Virgen María el vernos unidos con Jesús en
la Sagrada Comunión.
3) Rezar el Santo
Rosario, llevar escapulario o medalla y practicar otras
obras piadosas en su honor, Reparación en los Primeros 5 Sábados , etc.
DEFORMACIONES
DEL CULTO A MARÍA (
Cita del
Tratado de la Verdadera
Devoción a la Santísima Virgen María San Luis María Grignion de
Montfort)
El
demonio, como falso acuñador de moneda y ladrón astuto y experimentado,
ha engañado y hecho caer
ya a muchas almas por
medio de falsas devociones a la Santísima Virgen y cada día utiliza su
experiencia diabólica para engañar
a muchas otras,
entreteniéndolas y adormeciéndolas en el pecado, so pretexto de algunas
oraciones mal recitadas y de algunas
prácticas exteriores
inspiradas por él. Como un falsificador de moneda no falsifica
ordinariamente sino el oro y la plata
muy rara vez los otros
metales, porque no valen la pena, así el espíritu maligno no falsifica
las otras devociones tanto como
las de Jesús y María, la
devoción a la Santísima Comunión y la devoción a la Virgen, porque son
entre las devociones, lo que
el oro y la plata entre
los metales. Debemos de Conocer las falsas devociones para evitarlas y las verdaderas para abrazarlas. Falsa
devociones: Los devotos exteriores...Se inscriben en todas las cofradías
marianas, pero sin enmendar su vida, sin vencer
sus pasiones, ni imitar las virtudes de la Santísima Virgen.... Los devotos
presuntuosos son pecadores aletargados en sus
pasiones o amigos de lo mundano. Bajo
el hermoso nombre de cristianos y devotos de la Santísima Virgen,
esconden el orgullo,
la avaricia, la lujuria,
la embriaguez, el perjurio, la maledicencia o la injusticia, etc.;
duermen en sus costumbres perversas,
sin hacerse mucha
violencia para corregirse, confiados en que son devotos de la Santísima
Virgen; se prometen a sí mismos
que Dios les perdonará,
que no morirán sin confesión ni se condenarán, porque rezan el Rosario,
ayunan los sábados, pertenecen
a la cofradía del santo
Rosario, a la del escapulario u otras congregaciones, llevan el hábito o
la cadenilla de la Santísima
Virgen, etc. Cuando
se les dice que su devoción no es sino ilusión diabólica y perniciosa
presunción, capaz de llevarlos
a la ruina, se resisten a
creerlo. Responden que Dios es bondad y misericordia; que no nos han
creado para la perdición; que
no hay hombre que no
peque; que basta un buen “¡Señor, pequé!” a la hora de la muerte. ...
Nada, en el cristianismo,
es tan perjudicial a las
gentes como esta presunción diabólica. Porque, ¿cómo puede alguien
decir con verdad que ama y honra
a la Santísima Virgen,
mientras con sus pecados hiere, traspasa, crucifica y ultraja
despiadadamente a Jesucristo, su Hijo?
Si María se obligara a
salvar por su misericordia a esta clase de personas, ¡autorizaría el
pecado y ayudaría a crucificar
a su Hijo! Y esto,
¿quién osaría siquiera pensarlo? Protesto que abusar así de la
devoción a la Santísima Virgen, devoción
que después de la que se
tiene al Señor en el Santísimo Sacramento es la más santa y sólida de
todas, constituye un horrible
sacrilegio: el mayor y
menos digno de perdón después de la comunión sacrílega.
LA VERDADERA DEVOCIÓN
A LA SANTÍSIMA VIRGEN
ES:
1º) Interior.
2º) Llena
de confianza
3º) Santa.
(Es decir, te lleva a evitar
el pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen).
4º) Constante.
(Te consolida en el bien.)
5º) Desinteresada
(Es decir, te inspirará no
buscarte a ti mismo, sino sólo a Dios es su Santísima Madre).

Sermón
de San Juan Bosco acerca de la Virgen María:
Sabiendo que la Madre
de Dios os ama tanto, escuchad con atención lo que os voy a decir: “Si queremos
gracias y favores recurramos a María, recemos a María; pero para que Ella interceda
por nosotros es necesario demostrarle
nuestra verdadera devoción en tres cosas: a. Evitar a toda costa el
pecado y procurar mantenerlo siempre alejado de nosotros. Nada hay que nos pueda hacer
más daño y que disguste más a Nuestra Señora y a su Santísimo Hijo, que el pecado.
Había un joven que ofrecía a la Virgen, oraciones,
obras buenas y limosnas, pero no
se apartaba de ciertos pecados.
Y una noche vio en un sueño que la Virgen Santísima
se le aparecía y le presentaba una
bandeja con las más bellas y atrayentes frutas:
manzanas, uvas, peras, etc., Pero
todas cubiertas con el sucio trapo con el que se había limpiado las llagas un enfermo.
La Virgen decía: “Recibe las frutas y come”. Pero el joven contestó:
- “Señora las frutas son muy hermosas,
pero el trapo con que están cubiertas es tan asqueroso, que no me atrevo
a recibir esas frutas porque me vomitaría”. Entonces la Reina del Cielo le respondió:
- “Así son las ofrendas y oraciones que tú me ofreces: muy bellas y atrayentes,
pero vienen todas cubiertas con un trapo horrible: esos pecados que sigues cometiendo
y que no quieres dejar de cometer”.
Al día siguiente el joven se despertó muy
preocupado por este sueño, pero
desde ese mismo día dejó las ocasiones de pecar y
abandonó definitivamente esos pecados
que tan antipática hacían su vida ante Nuestro Señor.
La segunda condición
para que nuestra devoción a la Virgen sea verdadera
es IMITARLA EN SUS VIRTUDES, especialmente
en su gran caridad y en su gran pureza. Una devoción a María que no consiga un mejoramiento
en nuestra vida no es verdadera
devoción. Si rezamos a la Virgen y seguimos en
nuestros pecados como antes, puede ser que nuestra devoción Sea falsa. El verdadero
devoto a Nuestra Señora la imita a Ella en su amor al prójimo. “María, dice
la Biblia, fue corriendo a ayudar a Isabel”. Fue corriendo porque los favor
es hay que hacerlos pronto sin hacerse del rogar. Las personas más devotas de María
son siempre las que tratan con más
caridad y generosidad a los demás.
Y hay una tercera
condición para que nuestra devoción a la Reina Celestial sea verdadera: demostrarle
con acciones externas, pequeñas pero
frecuentes, el gran amor que le tenemos. Por ejemplo, llevar siempre su medalla
y besar esa imagen de la Virgen al levantarse o al acostarse.
Tener su estampa en
el pupitre o mesa de trabajo para acordarse de Ella
e invocarla. Colocar un bello cuadro
de la Madre de Dios en nuestra habitación. Adornar las imágenes de la Virgen en
el mes de mayo. Ofrecer por
Ella alguna pequeña mortificación o alguna obra buena o una pequeña limosna
los sábados o en las fiestas marianas, etc. Narrar a otros los favores que María Auxiliadora
ha hecho a sus devotos (la genuina devoción
a la Virgen es prendediza, es contagiosa.
Los que la aman le prenden a otros
esta devoción). Repartir estampas o imágenes de
Nuestra
Señora, etc. Ella
nos dice: “SI TU HACES ALGO POR MI, YO HARE MUCHO POR TI”
Estad seguros de que
todas las gracias que pidáis a esta buena Madre os serán concedidas. PERO HAY TRES
GRACIAS QUE RECOMIENDO PEDIRLE
A ELLA TODOS LOS DIAS, sin cansarnos nunca de pedirlas porque son importantísimas
para vuestra salvación:
1. Evitar siempre
el pecado mortal
y conservar la gracia de Dios.
2. Huir siempre de
toda amistad
dañosa para el alma.
3. Conservar siempre
la bella virtud de la castidad.

Acto de Consagración de Pio XII al Inmaculado Corazón Papa
Pío XII
¡Oh Reina del Santísimo
Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del
género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono
nos postramos suplicantes, seguros de impetrar
misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en
las presentes calamidades, no por nuestros méritos,
de los que no
presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal
Corazón.
En
esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado
Corazón, nos entregamos y
nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico
de vuestro Hijo Jesús, que
sufre y sangra en tantas
partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo
dilacerado por atroces discordias,
abrasado en un incendio
de odio, víctima de sus propias iniquidades.
Que
os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas
angustias de padres y
madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas
cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados
en la horrenda
carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de
perderse eternamente. Vos, oh Madre
de misericordia,
impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden
convertir en un momento los humanos corazones,
las gracias que
preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por
nosotros y dad al mundo en guerra la paz
por que suspiran los
pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo.
Dadle la paz de las armas y la
paz de las almas, para
que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.
Conceded
vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las
sombras de la muerte;
concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y
puedan repetir con nosotros ante
el único Salvador del
mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de
buena voluntad. Dad la paz a
los pueblos separados
por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan
singular devoción y en los cuales
no había casa donde no
se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada
para mejores tiempos), y haced
que retornen al único
redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.
Obtened
paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened
el diluvio inundante del
neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica
de la vida cristiana y del
celo apostólico, a fin
de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a
Dios.
Finalmente,
así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús
la Iglesia y todo el
género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para
ellos señal y prenda de victoria
y de salvación; de igual
manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos
para siempre a Vos, a vuestro
Inmaculado Corazón, para
que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y
todas las gentes, pacificadas
entre sí y con Dios, os
proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la
tierra, el eterno Magníficat
de gloria, de amor, de
reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la
Verdad, la Vida y la Paz.
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